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martes, diciembre 4

Un oasis en el centro:

Café Brazil: Rescate de nuestras raíces.


Por Maureen Márquez

Café Brazil, ubicado en pleno centro de Santiago, en un panorama que renueva. Alejado del típico tráfico de la cuidad, crea sensaciones, e invita a algo nuevo, y lo más importante fomenta la música latinoamericana. ¡Te espera!

Si uno se atreviera a dar unas vueltas por el ya caluroso Santiago en busca del “salvavidas correcto”, tratando de alejarse de tanto peatón que nada por ésta asfixiante olla presión, en busca de algo de verás refrescante, pensaría que son pocos los lugares diseñados para compartir en forma amena, con precios accesibles y libres de la bulla incesante del flujo citadino.

Pero lo cierto es que a pocos metros de la Alameda, en pleno barrio Brasil, se encuentra un verdadero oasis en el que es posible disfrutar de todas las bondades de la tranquilidad, frescura y comodidad que ofrece el Café Brazil, ubicado en la calle Ricardo Cumming.

Pero lo novedoso de este café no es lo que se puede apreciar a simple vista, sino el complejo entramado cultural , heredado directamente de nuestra memoria social y del concepto del pueblo como actor protagonista, en donde es posible conversar y discutir acaloradamente de política, sociedad, valores e ideologías; todo esto acompañado de la infaltable música latinoamericana. Y esto es justamente lo que me hace descubrir el local, acá es posible escuchar desde samba, florclore y baladas propias del Perú y Bolivia, hasta nuestra querida cueca, y ¡ojo!, en cualquier época del año.

Lo digo a modo de advertencia: en el Café Brazil la pasividad no tiene cabida, una vez que se entra es imposible estar exento del pequeño parlamento que opina, ríe y discute como si estuviéramos en presencia de la más idílica democracia.

Les presento a este “pequeño oasis”.

Su Historia:

Café Brazil comienza a tejer su historia hace dieciséis años como tal, en donde no se encontraba en su actual casona -ésta por cierto perteneció a la casa de comando de la candidatura a la presidencia de la fallecida Gladys Marín en los noventas-, sino estaba ubicado en la calle Compañía, frente a la siempre amena Plaza Brasil, en donde sólo ejercían como un local al paso.

El nombre de éste no tiene relación con la histórica plaza, sino, está inspirado en la película británica Brazil de 1985. Ésta es una comedia negra, con matices dramáticos y ciencia ficción incluida y, para muchos críticos, una película digna de un Óscar, al contrario, para otros es simplemente inclasificable. Como así mismo parece ser este singular café.

Entre algunos importantes personajes y arduas discusiones junto al sabor del café, se comenzó a hilar un ambicioso proyecto que daría una nueva cara al querido barrio Brasil: ayudado por la llegada de una nueva ola de jóvenes con ansias de crear y un sinnúmero de personajes ligados al arte, trovadores, poetas y gente de teatro. Las conversaciones se hicieron cada vez más interesantes y luego comenzaron a ser un verdadero ritual en la simple actividad de servirse una tasa de café, hasta que vino el cambió y con ello, una nueva etapa en la historia de Brazil.

Mi experiencia:

Un agobiante día de noviembre, caminaba observando prolijamente las paredes, calientes por un furioso sol de tiempos infames, cuando algo en mí llamó la atención: un colorido mural se alzaba imponente entre los altos muros de casas coloniales, en uno de los detalles de dicho mural se podía ver B.R.P. e inmediatamente abajo “Chico –pum –pum”. Seguí en busca de detalles cuando me topé con el gran título en colores “Café Brazil”, decía arriba, sí con zeta.

No lo pensé más y crucé apresurada por el pequeño bandejón de pasto que hacía una división en la avenida céntrica Ricardo Cumming. Al estar en “el lugar de los hechos” como una buena periodista me dirigí hacia la puerta no pasando por alto la rústica pizarra que anunciaba interesantes eventos y la cual se titulaba “Café Brazil presenta”.

Las primeras imágenes que aprecié llamaron en seguida mi atención. A un costado derecho, antes de la entrada pude observar un sinnúmero de flyers y papeletas que anunciaban manifestaciones y eventos, todos ligados al arte -música, danza y teatro eran los tópicos-. Luego al acercarme a la antigua puerta de entrada se apreciaba una imagen photoshopeada de una cajetilla de cigarros que mostraba una risible parodia a Pinochet.

Mi impresión no estuvo del todo desplegada cuando pude abrir y ver el paraíso cultural que aquel bendito lugar ofrecía. Una suave música carioca endulzaba el ambiente, confeccionado a base de múltiples mesitas alineadas con una vela en su centro. Y ¡toneladas de historia escritas y dispuestas en sus paredes, de las más diversas forma, tamaños y colores!, que fotografías con dirigentes políticos, que carteles anunciando alguna tocata de Silvio, que banderas rojas con el puño cerrado, que Marta y Carlos se aman, que “Allende vive”, en fin, libertad de expresión por doquier, no había espacio en las paredes que no estuvieran rodeadas no de rayados, sino de memoria, de la pura y verdadera.

La frescura de aquel lugar hipnotizaba a cualquier sofocado caminante como yo. Me quede maravillada al ver tanto color y tanta viveza, cuando afuera la gente pasaba gacha, evitando mirar los rallos fulgurantes del sol, con un aire seco y gotas de sudor que corrían por la nuca de los transeúntes.

Observaba, leía carteles y examinaba fotografías de Gladys, del Che y de Chávez cuando un copero que, por el acento, no parecía chileno me invitó a tomar asiento, contesté que no gracias que estaba allí para observar, con una amable sonrisa me dejo dando vueltas por el lugar.

Aquel sitio era singular, no era un lugar, sino un espacio configurado en donde uno se pone en armonía con lo que observa y donde las paredes te invitan a que escribas tu memoria. Tenía tres ambientes, el más amplio decía a una esquina “Rincón de Amigos”, debajo de él había un escenario. Más tarde el encargado cultural del local, Vladimir Aranibar me dijo que se hacían todas las noches algún evento musical o poético, y diversas muestras artísticas. El segundo ambiente era más pequeño y privado, en su fondo se encontraba una colosal escultura que honraba a nuestra raza mapuche y también se encontraban pinturas y muestras fotográficas, y más Violetas y Ches repartidos dinámicamente.

El último espacio era una sala amplia que sería también de salón de ensayos, fuera de música o clases de cuecas o salsa que se imparten en dicho lugar, curioso, entretenido. Fue aquí donde compartí un rico café servido por el mismo Vladimir y por cierto, una amena conversación.

Enterada de cómo Brazil pensaba, de su fuerte ideología comunista, del sentido del arte y el amor por el indigenismo, cosa que es bastante peculiar en un país como el nuestro, pues, en comparación con nuestros vecinos, somos los que presentamos menor interés por reconocer nuestra pluralidad de etnias y culturas. Un ejemplo latente de aquello es la gran indiferencia del “Conflicto Mapuche”, que es en la práctica un fuerte dolor de cabeza para algunos…

Si uno se pone a observar detenidamente, en este lugar, es posible ser indiferente a este problema de la indiferencia, ¡sí!, aquí nuestras culturas son lo que priman y ¡censuren y callen la discriminación y la vergüenza!

Su declaración de principios:

Con un discurso inflamado que recuerda al mismísimo Allende, Vladimir mostraba su posición sobre temas como el sistema neoliberal, el imperialismo norteamericano, Venezuela, Cuba y Hugo Chávez. Me deja la sensación amarga de algo utópico e irrealizable, habla de la forma despiadada de hacer periodismo y de las proezas en un gobierno como el de Venezuela. La gente ligada a este café tiene sus raíces comunistas en los tiempos de la revolución y de las flores, pero ¿qué hay de malo en eso?, ¿no constituye un verdadero despeje este?

Al parecer la gente que lo frecuenta está dispuesta al debate político, al manifiesto intercambio de ideas. La consigna del café ha sido justamente esa, “nacimos en un periodo de dictadura, en donde era imposible cualquier tipo de debate de ésta índole, pues el café representaba una verdadera alternativa para debatir diferencias sin importar de qué color político fueran, había cosas importantes qué decir”, señala Vladimir.

Sus visitantes:

Es posible observar a gente de todas las edades, participando, sirviéndose algún trago, comiendo y bailando cueca. Ese día miércoles había gente de entrada edad, en su mayoría mujeres, que se disponían para una clase de cueca. Me acerqué al salón y saludé, recibí un cordial “¡Hola como está!, ¿viene a la clase?”, -nooo –dije- vengo a observar.

La gente que circulaba allí, se conocía, todos de trataban de amigos, estrechaban sus manos. Por eso se le dice “Rincón de Amigos”, pensé. En eso estaba, cuando se me acerca un señor cuya cabeza era blanca, tal vez, desentonaba un poco con su aire jovial. Supongo que adivinó el porqué estaba yo ahí con una cámara fotográfica colgada al hombro. “Todos los miércoles nos preparamos de la misma forma”, dijo el señor que después supe, se llamaba Sergio. El amigo Sergio. Así era, la clase la impartía Constanza a las 20:00 horas, pero la gente hacía una especie de entremés, riendo y compartiendo antes de la clase. También se servían sus buenos tragos.

Sergio, el hombre cano, vivía en el Barrio Yungay, como “muchos de los que bailamos cueca”, me dijo. Hace un par de años encontró este lugar y trata de venir todas las semanas, “porque me gusta la música y el ambiente ameno, y, a veces tomo su poco de fuerte”, señala riendo. ----Me encuentro con mis vecinos y bailamos harto, luego nos quedamos un rato tomando algo, escuchando música y conversando entre todos, mucha gente se conoce-. También me cuenta que “a veces llega gente nueva y la sacan a bailar, comparten, algunos de ellos no vuelven, pero no se van sin antes haberlo pasado muy bien” (risas).

-Sí, sí, lo he recomendado harto, soy viudo hace más de diez años, por lo que a veces traigo pareja de baile, o si no todos nos armamos bien acá. –Dice.

Noté que los funcionarios del local, se relacionaban abiertamente con la concurrencia. De hecho, el mismo Don Sergio después que habló conmigo se dirigió a un copero de delantal blanco, apoyado en la barra y se saludaron abrazándose.

También vi a gente repartida esporádicamente en las mesitas del local, eran estudiantes, provistos de mochilas, con un aire hippie, creo que se dedicaban a hacer un trabajo, fumando, riendo. Pero en general, la mayoría de los presentes era gente adulta, de trabajo.

El local cambiaba mucho a medida de que el sol se iba alejando. Mucha gente después de su faena iba a distenderse allá, siempre en compañía de la música. Vladimir me dijo que los días viernes en la tarde, era posible ver a mucha mas gente, pues se esperaba el show musical nocturno, antes se debatía, comía y se procedía a la mencionada repartición de libros.

En general el ambiente era dado por la concurrencia, se notaba cálido, pero luego vi mi reloj y ya era tarde, me esperaba un largo camino de vuelta. Me despedí de las personas que vi: a Sergio le hice un adiós a la distancia, el río y se despidió de igual forma.

Promoción de la música y las raíces latinoamericanas:

El predominio de la cultura propia de nuestras raíces sostiene al Brazil, en donde es posible encontrar todo tipo de manifestación. Todos lo miércoles se realiza el día de la chilenidad y se encuentran actividades como clases de cueca y salsa, también la realización de pallas en donde los presentes disfrutan activamente. Una muestra de aquello son los debates abiertos en que participa todo el público, en donde se regalan libros traídos de Venezuela (o “República Bolivariana de Venezuela”, como señala Vladimir) a quien se destaque más. También abundan los tributos en español a cantautores como Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, por lo que si usted anda buscando canciones de corte anglosajón, quedará totalmente desilusionado ya que el español es lo predominante.

Para quienes critican nuestra falta de compromiso como chilenos y, con nostalgia, alegan de que siempre las cuecas se escuchan sólo una vez al año: en septiembre, el “Rincón de amigos”, ofrece esa oportunidad, dejando de ver que la cotidianeidad no está exenta de reencontrarnos con nuestras tradiciones. Ensalza nuestras costumbres, las potencia y las acompaña de lo más ameno: nuestra música, y en vivo. Eso se notó al ver afanadamente a la gente disfrutando de la cueca

Platos típicos, tragos, mezcla de cultura con bohemia, predominio de la música nacional y el florclore latinoamericano, un fraternal ambiente y por supuesto el mejor café hacen de éste espacio una verdadera salvación para los días de estrés, o simplemente ofrece un panorama sencillo y una grata compañía.

¡Anímese! Y vaya a dar una vuelta.

¿Dónde?, en Av. Ricardo Cumming 562. Teléfono: 6982196, Santiago.

En La web: http://cafebrazil.cl/

domingo, diciembre 2

En el museo de Artes Visuales

FRANCISCA NÚÑEZ EXPONE SU PLAN B
Por Valentina Libuy

El particular arte de la autora refleja su trayectoria y su mítica manera de ver el mundo.

Hasta el 2 de diciembre se presentará la muestra de esculturas titulada Plan B de la artista Francisca Núñez, en el Museo de Artes Visuales (MAVI). Las obras que pertenecen al montaje, pretenden echar un vistazo a lo que ha sido la vida artística de la autora, abarcando desde los inicios de su trayectoria, hasta sus trabajos más recientes.

Núñez, que en abril fue invitada al Palacio de la Moneda para la inauguración de una exposición de esculturas chilenas, ha preparado su nuevo montaje desde Holanda y para el que tenía dos planes: el A, que pretendía exhibir sus obras en una galería y el B, para hacerlo en el MAVI. En vista de que el primero no funcionó, la presentación se denominó Plan B y se desarrolló en el museo destinado al mismo.

Así se desarrolló una retrospectiva y se llamó a todas las personas que poseían una obra de Pancha Núñez para completar una línea en el tiempo con sus esculturas y pinturas. La impronta de la artista que egresó de la Universidad de Chile con el título de licenciada en artes con mención en escultura, es el uso de materiales de desecho, maderas, cartón, papel, género, yeso, zapatos, alambres entre otros, con la intención de mostrar la precariedad social y criticar los convencionalismos. Asimismo, el uso de colores y diseños algo infantiles son característicos de su estilo, que los expertos prefieren llamar figurativo.

Obras muy detallistas que mezclan una gama de sensaciones y emociones, son la expresión del universo mítico y espontáneo de Núñez, informal, fantástico y poco estructuralista. Dentro de la exhibición se encuentran los primeros trabajos de la artista que datan de los años ochenta hasta la actualidad. Estructuras y cuadros irreales llenos de ironía y al mismo tiempo de cotidianidad. Destaca la construcción de una habitación hecha de maderas y otros materiales precarios que representan un mundo que raya entre lo real y lo ilusorio, algo inédito en sus exposiciones previas.

Desde que la escultora se está presentando en el Museo, la afluencia de público ha aumentado considerablemente y se considera muy importante la presencia de sus obras en el recinto, en especial porque es el primero que le dedica una retrospectiva tan grande y porque jamás habían montado una exhibición que contara simultáneamente con pintura, escultura y grabados de la artista.

Paralela a la abundante obra de Francisca Núñez, el MAVI presenta también Cromática, una instancia para que los niños interactúen con el arte y sus sensaciones, y la reapertura del Museo Arqueológico de Santiago con la muestra Chile Ancestral, un recorrido por el Chile precolombino.

La dirección del Museo de Artes Visuales es Victorino Lastarria 307, Plaza Mulato Gil de Castro, cerca de Metro U. Católica y Bellas Artes.
Los horarios de atención son de martes a domingo, de 10.30 a 18.30.
Las tarifas son de $1000 para el publico general, $500 estudiantes y tercera edad, gratis menores de 8 años y gratis para todo publico los domingos.

Camino de adoquines amarillos hacia el café

Por Camila Alcaíno Monsalves

El café… existe de variados precios, de diferentes sabores, colores y orígenes. Se comparten con amigos, madres, hermanos, amores o con un libro.

Un café sabe mejor acompañado de palabras. Las letras se mezclan con los granos ya olvidados y crean un momento mágico.


Se dice que un café –cafetería-, en especial literario, es un lugar ideal para realizar una conquista. Llevar allí a una chica es demostrar que se es: un seudo intelectual, un seudo amante de la literatura.

Ninguna mujer, nadie en general, podría decir que un café literario no sabe a granos de poesía.

Aquella concepción que se posee, tal vez prejuicio, viene desde antaño, desde otros continentes y llega a Chile a mediados del siglo XVI.

Etiopia fue el inicio de la travesía del grano que sería para otras culturas un manjar, que además sirve para despertar los sentidos.

Sentidos que se deben mantener despiertos, cuando se trasnocha para estudiar a última hora para una prueba de la Universidad, o para poder carretear más. No obstante, por estos días algunos ya han “evolucionado” y prefieren las bebidas energéticas y otros más clásicos continúan fiel al hermoso sabor del café.

Desde Oriente, Etiopia, específicamente desde Kaffa, llega el café al mundo árabe para luego conquistar al antiguo continente.

Esta sustancia ha formado, desde que llega a Europa, parte de la vida social, ha superado épocas, culturas y generaciones, e incluso hoy jóvenes adolescentes la beben. No es extraño ver, al pasar por un café, un viejito tipo Francisco Reyes o a un adolescente o, incluso, madres cuarentonas con sus hijas pubertas disfrutando del sabor de este grano.

La primera cafetería conocida se ubicó en Turquía por los años 1500 y desde el primer momento fue un lugar perfecto para hacer vida social, conversar de arte, política e incluso negocios. Le Procope, fue uno de los primeros café que se abrió en París.

No hay que negar que al pensar en café inmediatamente se visualiza a alguien con un libro, una pipa o cigarro en la mano y que suena a costumbre Europea.

Los primeros Cafés que se inauguran en París se podía ver a personas como: Voltaire, Rousseau, Diderot. Así se crea la concepción o asociación del café con intelectuales y artistas, pues en los primeros tiempos eran quienes más visitaban aquellos lugares.

Sin embargo, hoy muchos sólo los visitan para aparentar cierta intelectualidad.

La costumbre de cafés literarios se ha perdido a través del tiempo, sin embargo, hoy aún quedan algunos cafés con libros entre su decoración, pero muchas veces no es más que eso, pues la mayor parte de los clientes ni siquiera los miran. Esto es lo que sucede, por ejemplo, en el café llamado Canela que se ubica en la plaza Brasil.

Aquel café, más que ser literario, vende la ilusión de serlo, pues entre sus ejemplares tiene en su mayoría cuentos de literatura infantil. En este local es recomendable pedir caffelate, es un café con chocolate y crema, que despierta y endulza los sentidos.

Al pasearse por los cafés es más común ver gente con notebooks que con libros, plumas o cuadernos. Es lo que sucede en un café vecino al Canela, su nombre es Brasil y es un lugar donde también venden copete. Entre sus clientes se encuentran de todo tipo y de todos los rangos de edad, no solo el “literato”. Aquí es costumbre ver a personas tecleando su notebook y en otras mesas, personas compartiendo después de una jornada universitaria.

En Europa fue tanta la importancia del café que hoy existen unos cuantos de culto, principalmente por los personajes que acogieron en el siglo XX. Un ejemplo de esto es el Café Flore en París, lugar que tuvo como cliente a Hemingway, Picasso, Alvert Camus entre otros que hoy son connotadas figuras.

Notable fue el hecho de que en 1773 apareciera en la Calle Estado el primer café de Chile. Este era un lugar para conversar, fumar, en definitiva carretear junto a su chela - en ese entonces copa de algo, imagino- y su nunca mal ponderado cigarro.

Ahora la Calle Estado es el escenario para cafés como el Haití y el Caribe, ambos hechos especialmente para hombres. Cuentan con mujeres voluptuosas y con ropa ajustada al cuerpo para hacer despertar junto al café los sentidos. Del Caribe es totalmente recomendable el capuchino.

Chile se impregna de la cultura del café bohemio, una costumbre española. Más tarde arribó a nuestro país la concepción del café europeo, con terrazas soleadas que eran creadas para solitarios lectores.

Café-Pub Sicosis, entre el estilo español y europeo, nace la concepción chilena del café. Se crea los intelectualmente bohemios, ese tipo de hombres con largos cabellos y camisas blancas, lentes y sombreros, que asisten a leer poesía o a sentarse solitarios en una mesa a leer y bebe un café.

Nace la concepción del típico hombre canchero inteligente, por el que todas las chicas se mueren. Este tipo de personas son las que se pueden apreciar a veces por el Forestal, este parque cuenta, a sus costados, con algunos cafés. Sicosis, es uno de los que vale la pena mencionar, es un café-pub, que sirve unos exquisitos capuchinos dobles a $1800, con mucha crema y sobre todos ricos.

Hoy el café continúa siendo un lugar de encuentro, el grano invade nuestros cuerpos y a veces unos beben cafés y otros un trago, pero lo importante es rescatar la tradición chilena del café, aquella literaria y bohemia. Porque a qué mujer no le gustaría seguir viendo a esos chascones literarios, poetas, por los bares de Santiago en lugar de los poquemones de ahora. Y qué hombre no sigue utilizando la vieja estrategia de llevar a la nueva conquista a un café para demostrar cierta intelectualidad.

Una nueva forma de expresar energía positiva

GRUPO GRIFO: UN CHORRO DE BUENA ONDA

Por Kimberly Hepp Ahumada

Este grupo de jóvenes diseñadores deambulan por las calles de Santiago esparciendo mensajes positivos con el fin de desestresar a los ciudadanos, alegrándoles el día y sacándolos un poco de la rutina.

En una ciudad que ha pasado por situaciones muy tensas en este último año, aceptando la puesta en marcha de un plan de transportes bastante complicado y de largas esperas para conseguir llegar a sus destinos. Llama la atención la iniciativa de un grupo de diseñadores que sintieron la necesidad de esparcir buena onda por las calles.

La primera vez que vi sus trabajos, fue caminando por una calle de la comuna de Maipú. En un disco Pare estaban pegadas las palabras “Por favor”. Me llamó mucho la atención ya que le daba colorido a una señal del tránsito y, sin quitarle solemnidad, la hacía más entretenida.

Con el paso de los días me di cuenta que en otros paraderos cercanos a mi casa encontraba más de esos llamativos mensajes, lo que despertó mi curiosidad y me hizo fotografiar ese peculiar mensaje cargado de buena onda. Ocupé la foto como avatar en mi MSN y fue con esta acción que supe qué había detrás ella.

Era el Grupo Grifo, compuesto por diseñadores y arquitectos que en una acción voluntaria buscan cambiarle la cara larga a Santiago. Según su manifiesto nacen dentro de la ciudad, desde lo más profundo y su afán es calmar de alguna manera el caos que se da en un lugar que cada vez se llena más de gente.

Apostando por la participación ciudadana, pasan mucho tiempo intentando que todos se muevan, que no se queden como grifos inactivos y sin nada que hacer, sino que busquen el mejoramiento de la sociedad a través de pequeños granos de arena.

El Grupo Grifo, que entrega un "chorro de buena onda", cree en las personas, en la libertad de acción, en el respeto y en una sociedad que solo funciona si cada uno pone de su parte, ya que la vida es compartir.

Su trabajo queda expuesto por las calles del gran Santiago y por cada persona que lo ve, ya que por mucho cansancio que se sienta, cada una de las entregas que este grupo hace mueve algo en las personas.

Para cada uno de sus integrantes, el comunicar es crear, a través de sus mensajes buscan mejorar el ánimo de la población, que no todo sea negatividad. “Que la micro no pasa” o “voy a llegar atrasado”, son algunas de las palabras que se buscan sacar del vocabulario de las personas y cambiarlas por buenas vibras.

Cada uno de los trabajos que hacen, están llenos de respeto y no pasan a llevar a nadie. Al momento de pintar un mural, la autorización del dueño es lo fundamental y se esmeran porque el trabajo hecho sea del agrado de quien les facilitó el lienzo.

El Grupo Grifo busca aportar a la ciudad con ideas, pensamientos y sensaciones, es una misión que con ella tienen. Sus integrantes se consideran unos “estúpidos idealistas” que van por las calles jugando y divirtiéndose con las cosas sencillas, alejándose del individualismo para apostar por lo colectivo y así unir a las personas

Pero este grupo no es un círculo cerrado, está abierto para todas las personas que deseen seguir con la misión.

A través de su pagina web, y de su blog, acercan cada una de sus campañas a la gente y hacen que se involucren, siendo entes participantes en la lucha por alegrar la ciudad.

Con eslogans como “Por la fuerza de la razón”, “El amor hace la diferencia” o “El dinero puede producir adicción”, esta singular agrupación de jóvenes marca una diferencia, mostrándose positivistas, alegres y con esperanzas de mejorarle la cara a Santiago.

La misión es clara. En todo se puede ver su lado positivo y llamativo solo depende de la cooperación que cada uno preste en las cosas que hace.


Una manera de verse bien, sin gastar una fortuna:

CALLE BANDERA: UNA NUEVA TENDENCIA AL MOMENTO DE VESTIR


Por solo cinco mil pesos se puede obtener una vestimenta completa y de buen gusto.


Por: Kimberly Hepp Ahumada.


Durante muchas décadas la moda estuvo marcada por las decisiones de importantes diseñadores quienes, a través de sus colecciones, hacían que tanto mujeres como hombres se vistieran de una determinada manera. El problema se daba en que todas estas líneas eran vendidas en importantes tiendas y estaban al alcance sólo de algunas personas.


En la actualidad, esta ecuación se ha ido aboliendo y el lazo entre el dinero que se tiene y el vestir bien ya no es tan fuerte. Ahora es común ver ropa de buena calidad vendida en lugares de alcance popular, acercando la moda a la gente. Un ejemplo de esto lo encontramos en calle Bandera, caracterizada por sus tiendas de ropa de segunda mano que se transforman en la parada oficial al momento de comprar, sobretodo en los jóvenes.


En la calle Bandera se puede encontrar todo lo que se busca y para cada estilo. En su trayecto ofrece diferentes tiendas de ropa usada que son eje de compra tanto de pelolyse, pokemones, estudiantes y una gran gama de tribus urbanas.


Caminar por Bandera resulta entretenido y económico, ya que por unas pocas lucas se encuentran cosas de muy buena calidad. La tienda Orange Blue con un ambiente muy vintage, por ejemplo, ofrece ropa de segunda pero sin que haya pasado de moda, “Se puede encontrar de todo, incluso cosas mejores que las que venden en patronato”, afirma Susana Sepúlveda de 18 años. Un minivestido o pantalones pitillos, se hayan fácilmente, solo se requiere de tiempo, de tener alma de busquilla y, por supuesto, unos cómodos zapatos que permitan recorrer desde Bandera, iniciando en la Alameda, hasta Mapocho.


En cada una de estas tiendas hay cosas que permiten crear un estilo propio y alternativo. Faldas largas y negras con corsés de diferentes diseños, que sirven a un look más bien gótico. O bien esos accesorios llamativos y coloridos tan comunes en la vestimenta de los pokemones. Algunas tiendas sirven para abastecerse de ropas diferentes y estilos vintage, mientras que en otras hay artículos de temporada, un ejemplo es la tienda Nostalgia que se identifica por su ropa moderna y juvenil.


Hace unas décadas atrás esta forma de comprar era bastante mal vista por las clases altas, debido a que adquirir ropa que fue utilizada previamente por otros se transformaba en costumbre de la población casi marginal, lo que establecía un gran prejuicio. Por estos días dicha postura ha sido abolida y es común ver a todos los estratos sociales comprando en las mismas tiendas, “en la mayoría de las grandes tiendas, encuentras cosas que todo el mundo se pone, caminas por la calle y ves a una mina vestida igual que tú. Aquí puedes armar tu propio estilo y ser original” comenta Paula Acevedo de 23 años.


Nunca está de más darse una vuelta por estos lugares que demuestran que lo bueno, bonito y barato sí puede prevalecer al momento de elegir lo que se va a usar y que no necesariamente se requiere de mucho dinero para lucir bien. De esta manera se plantea que las tendencias pueden ser marcadas por el común de la gente, sin que otros lo tengan que decir primero.


El dato está dado, calle Bandera en pleno centro de Santiago ofrece ropa para todos los gustos y a precios bastante agradables para el bolsillo de los jóvenes, que en la mayoría de los casos anda escaso de plata.


Algunos precios que se pueden encontrar:



  • Faldas Desde $2000
  • Minivestidos Desde $1500
  • Pantalones Desde $1000
  • Chaquetas Desde $1000
    *PRECIOS PROMEDIO DE RECORRIDOS POR DIVERSAS TIENDAS.

sábado, diciembre 1

Allende vive:



En el teatro de la Feria el Galpón se estará presentando la obra “Allende”, cuya única función será el día siete de diciembre a las 20:30 hrs.


La adhesión es completamente voluntaria. ¡Vayan y aporten con el teatro nacional!


¿Dónde? En la Feria El Galpón, Alameda 1621, Santiago Centro, metro Los Héroes.

Teatro en El Galpón




La compañía de teatro, "Teatro Crimen", estará presentando la obra “Las Hermanas Papin” hasta el dos de diciembre. La obra está ambientada en Francia, específicamente en la ciudad de Le Mans, en la década del treinta. Dos criadas matan a sus patronas dando mucho trabajo a la inteligencia europea y llenado de horror a la sociedad de ese entonces.

El elenco está compuesto por Bernardita Lira, Mj. Golcio y Malva Venegas; la dirección y dramaturgia está a cargo de Roberto Toro.

Las funciones son los días jueves, viernes y sábado a las 20:30 horas y el día domingo a las 19:30 horas.

Entradas:

Público General: 2500 pesos.

Tercera edad y estudiantes: 1500 pesos.

¿Dónde? En la feria El Galpón, Alameda 1621, Santiago Centro.

Balance 2007:



CRÍTICAS A LA VERSIÓN NÚMERO 27 DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO

El Presidente de la Cámara Chilena del Libro, Eduardo Castillo García, dijo que el balance era positivo y destacó la exposición como la más grande realizada en un recinto.


Por Camila Alcaíno Monsalves


Muchos de los visitantes que tuvo la versión número 27 de la feria internacional del libro, criticaron no haber visto las grandes ofertas que dijeron tener las editoriales desde el 23 de octubre hasta el 4 de noviembre, tiempo que duró el encuentro. Sin embargo, en el día de clausura se pudieron observar libros de hasta 500 pesos.

Desde su apertura la feria internacional fue blanco de críticas de parte de los concurrentes, esto con respecto a los precios de los libros, pues parecieran estar sólo al alcance de las personas con más recursos.

Pese a que la mayoría de las editoriales ofrecieron hasta 20 por ciento de descuento y a la opción de la editorial LOM por descontar el IVA a todos sus libros, además de ofrecer también promociones. Al igual, otras editoriales descontaron el IVA como símbolo de protesta por los altos precios de los textos en chile.

Muchos de los asistentes expresaron que fue un gran avance que la entrada de mujeres los días miércoles sea gratis gracias al auspicio de Chilectra y el que de lunes a jueves la entrada haya costado mil pesos pero que faltó lo primordial, que los textos fueran más asequibles para todos.

Pues las notables ofertas se hicieron esperar como las estrellas de hollywood, sólo llegaron en el último minuto, el día de clausura del evento. En aquél momento se pudieron ver textos hasta de 500 pesos.

María Luisa, dueña de casa y madre de dos adolescentes de la comuna de Cerrillos, dice que tenía mejores expectativas con la feria internacional del libro. No compró ningún libro porque no vio buenas ofertas.


Ellen Díaz, estudiante de la universidad la República, dijo no haber visto grandes ofertas y lamenta que sólo la entrada este al alcance de los bolsillos.

En tanto, varios promotores, vendedores y representantes de la feria respondieron a las críticas. Una de estos fue Cecilia Tapia, vendedora de la editorial Planeta, quien dijo no compartir las críticas porque realmente las ofertas existían, incluso libros activos contaban con una rebaja de 70 por ciento. Un ejemplo de esto: Alan Poe, todos sus cuentos cuestan 70 mil pesos y llegaron hasta 48 mil 500.

Sin embargo, la máxima fiesta del libro y la cultura obtuvo buenos resultados, pues además de la simple venta ofrecieron actividades como la de cuenta cuentos y las visitas de diversos autores como: Ernesto Cardenal (Nicaragua), Thiago de Mello y Alfonso Romano de Sant´Anna (Brasil), entre otros. Cabe destacar que Brasil fue el país invitado de éste año, lo que le ha otorgado el titulo a este evento de “carnaval de la cultura”.

Pese a que no existen cifras exactas del número de personas asistentes al evento, el presidente de la Cámara Chilena del libro señaló que se estimaba estar sobre 4 por ciento respecto al año pasado.

La 27ª feria internacional del libro tuvo un record de participación con 760 editoriales, más de un millón 500 mil ejemplares en exposición, 300 actividades paralelas –como charlas, conciertos, ciclos de cines- y más de 100 presentaciones de libros.